Escuelas particulares y la crisis

El economista
18 Febrero, 2009 - 17:06
Eduardo Andere

La crisis o expectativa de crisis hará a los consumidores cautelosos. La educación particular es un bien que se comercia en el mercado con reglas de oferta y demanda.

¿Qué tanto las escuelas particulares serán objeto de la zarandeada de los mercados? La historia de los últimos 30 años de educación y crisis económicas en México no ha perjudicado la tendencia de largo plazo del mercado de la educación particular.

Por ejemplo, en el ciclo escolar 1980-1981, después de la crisis financiera de 1976 y dos años antes de la famosa y monumental crisis del 82, la matrícula de la educación particular escolarizada en todos sus niveles representaba 10% del total nacional. Para el ciclo escolar 2008-2009 la matrícula estimada de la educación particular representa 14 por ciento. Y esto a pesar de las crisis posteriores de 1987 y de 1994-1995 que golpearon al consumidor con fuertes depreciaciones, inflación, carestía y reducido o nulo crecimiento. Así que la tendencia de largo plazo es a una mayor participación particular en la educación escolarizada.

Esta mayor participación no ha sido constante para todos los niveles educativos.

Los niveles preescolar, primaria y superior parecen inmunes al tiempo, crisis y cambios en estructuras poblacionales. De 1980-81 a 2008-09 la participación de la matrícula particular preescolar en el total preescolar nacional ha crecido de 11 a 15%; en primaria, ha crecido de 5 a 8%, y en superior universitaria y tecnológica ha pasado de 13 a 32 por ciento.

La historia es completamente diferente en educación secundaria y media superior. En ambos casos para el mismo periodo su participación ha disminuido drásticamente. Por ejemplo, la matrícula de secundaria cayó de una participación de 17 a 8%; en profesional técnico se desplomó de 42 a 16% y en bachillerato de 25 a 20 por ciento. Llámese crisis, aumento en oferta gubernamental, cambio en estructura y crecimiento poblacional, la educación particular no ha mostrado el mismo vigor para todos los niveles educativos.

Estas historias diferentes me hacen pensar que la caída o subida en las participaciones del mercado no se deben tanto a las crisis, de cualquier tipo, sino a que las escuelas particulares no han sabido desarrollar un producto suficientemente valioso para los jóvenes entre los 15 y 19 años.

Por supuesto, todos debemos reaccionar ante las crisis con más eficiencia. Ésta es una virtud administrativa que debiera estar siempre presente en las organizaciones, con crisis o sin crisis. Sin embargo, es tiempo de concentrar los esfuerzos en los sellos de calidad de cada escuela.

Estos sellos significan transformar a las escuelas en organizaciones de conocimiento y aprendizaje, en las que todos aprendemos mediante la creación de ambientes de aprendizaje. Afortunadamente, este cambio radical no requiere inversiones; se trata de convertir a la organización en una “máquina” de cordialidad, conocimiento y aprendizaje.

¿Cómo? Esa es la pregunta.

eduardoandere.org

El texto original fue tomado de aquí.