Niños indígenas cambian leche por refresco, revela encuesta

El universal
Martes 23 de febrero de 2010
Ruth Rodríguez
ruth.rodriguez@eluniversal.com.mx

La dieta de los niños que viven en comunidades indígenas cambió en los últimos 20 años. De alimentarse con productos naturales como el frijol, maíz y quelites, ahora consumen azúcares, grasas y sales combinadas, además de refrescos, de acuerdo con una investigación realizada en la montaña de Guerrero para conocer el impacto de la comida chatarra en los hábitos de niños y jóvenes.

Un 33.7% de los estudiantes entrevistados respondió que pasa más de tres horas diarias frente al televisor, revela la investigación realizada por el Poder del Consumidor, con la colaboración de Grupo de Estudios Ambientales y la aportación de Oxfam México.

El sondeo se realizó en 400 niños pertenecientes a una escuela primaria, una telesecundaria y una preparatoria del municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero, y comunidades aledañas, entre octubre de 2009 y enero de este año.

El estudio advierte que este grupo escolar indígena está cambiando sus caminatas y sus juegos en el bosque, por la televisión, “en la que son bombardeados con 39 anuncios por hora, de publicidad engañosa por parte de la industria de los alimentos”.

Se alerta que entre 50% y 70% de los estudiantes, siendo los de primaria el grupo más alto, consumen como bebida inicial en ayunas el refresco, por más de tres veces al día.

Para los nutriólogos esta situación es grave porque el refresco es una fuente de energía, que quita el hambre, pero que causa graves daños a la salud de los niños con el paso del tiempo.

Estos pequeños que sufren desnutrición —aseguran— están condicionados a ser adultos enfermos con algún tipo de padecimiento como consecuencia de una mala alimentación, producto de la comida chatarra.

Frituras, dulces, galletas, alimentos preparados y jugos de marca, es la comida que consumen los estudiantes durante las horas que se encuentran en clases, en el que gastan aproximadamente 15 pesos diarios, que al mes significarían 300 pesos que podrían destinar en otras cosas que fueran útiles para ellos, de acuerdo con la encuesta.

Adicción, peor que con drogas

Para Xaviera Cabada, coordinadora de esta investigación, las altas cantidades de azúcar, grasa y sal combinada provocan una fuerte adicción en los niños, más adictiva que la heroína y la cocaína.

Mientras que Abelardo Ávila, del Instituto Nacional de Salud Pública, afirma que la responsabilidad del cuidado de los niños en los planteles escolares es del Estado.

Marco Arana, del Instituto de la Nutrición en Chiapas, dice que la comida chatarra y los refrescos han “invadido de manera diabólica” las escuelas rurales del país, impactando principalmente a los niños de primaria y adolescentes.

“No es gratuita esa asociación entre directores de escuelas y refresqueras, con solapamiento del Estado”.

Las organizaciones civiles coincidieron en que la regulación del Estado hacia este tipo de productos es blanda, y todo lo basan en acuerdos voluntarios, cuando se debería aplicar la legislación.

Julieta Ponce, directora de Nutrición del Centro de Orientación Alimentaria, dice que la Secretaría de Educación Pública es la responsable de la seguridad alimentaria de los niños, “ya que son su responsabilidad porque se encuentran en sus planteles escolares”.

No hay ninguna razón, afirma, para sostener la presencia de la comida chatarra dentro de las escuelas. “Cruelmente se ha dejado a los niños la decisión de la compra de alimentos chatarra dentro de las escuelas”.

La encuesta revela que los niños de primaria, que se encuentran en las edades donde deberían tomar más leche, en comparación con los de secundaria y preparatoria, son los que menos la consumen y prefieren los refrescos.

El 70.3% de los alumnos de primaria toman refresco en su desayuno, frente a 26.6% que prefieren la leche. Si bien la mayoría de los encuestados dijo preferir el agua que el refresco; el principal consumo es del último. Alejandro Calvillo, del Poder del Consumidor, refiere “que (beber refresco) se pudiera sugerir que se ha convertido en algo cultural o habitual más que preferencial”.

El texto original fué tomado de aquí.