¿Están mejor preparados los niños educados en casa?


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El sistema de educación en casa permite que los niños marquen vayan a su ritmo, según sus intereses y habilidades.

Especialistas coinciden en que la formación al margen del sistema escolarizado presenta limitaciones que podrían afectar el desarrollo integral de los menores

GUADALAJARA, JALISCO (04/NOV/2013).- Viviana González Arellano fue maestra de preescolar y primaria durante 12 años. Hoy solamente tiene dos alumnos: sus hijos Elías y Abigail de siete y tres años. Ella y su esposo decidieron desde que tuvieron a Elías hacerse cargo de la educación de los niños al impartirles las clases en casa.

El factor principal que motivó a la familia González Arrellano a educar a sus hijos en casa fue la necesidad de proporcionarles una educación moral cristiana, sustentada en principios y valores que no se inculcan en la escuela secular. “Fue una decisión muy difícil porque vas contra corriente, todo el mundo se me echaba encima y me decían que estaba loca y que no iba a poder”.

Pero la educadora admite también que decidió formar a sus hijos en casa para evitarles el sufrimiento que ella padeció en su escuela: “Toda la vida estudié en escuelas privadas y sufrí mucho porque tuve profesores que me hicieron creer que yo era una mala estudiante. Si mis padres me hubieran dado otra alternativa, sin duda hubiese escogido estudiar en casa”.

El director de planeación del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), Jesús Ríos Ibarra, señala que la escuela en casa se presenta como una alternativa educativa para los niños o jóvenes que dejan el sistema escolarizado o que sus padres deciden no pertenecer a él, a su vez, destaca que puede ser una herramienta útil para que puedan concluir sus estudios.

A través de este modelo, también conocido como homeschooling, los niños marcan sus propios tiempos de aprendizaje, según sus intereses y habilidades. Los padres se convierten en los maestros y supervisores de la instrucción didáctica. Viviana González explica que existen muchos métodos: “Cada familia lo hace diferente, lo primero que hacemos al despertar es leer la biblia y orar, luego se bañan, arreglan y desayunan, entonces empieza el aprendizaje de la toma de responsabilidades, me ayudan a ordenar y limpiar la casa y hacer las compras, y como a eso de las 11 am empezamos a trabajar con los libros, pero yo sólo superviso y doy instrucciones, ellos llevan a cabo todo el aprendizaje durante dos horas en la mañana y dos en la tarde de lunes a viernes”.

Al igual que muchas familias, los González Arellano comenzaron utilizando los libros de texto tradicionales del nivel correspondiente a sus hijos, pero “no era suficiente para nosotros, y empezamos a buscar otras alternativas y editoriales, nos dimos cuenta que existen muchísimos sistemas sobre todo americanos pero tienes que tener un buen nivel de inglés”. Otros padres confeccionan sus propios programas escolares, o se rigen por las guías y planes oficiales.

Pero también hay quien prefiere pagar una cuota y adquirir los programas diseñados en Estados Unidos, para recibir los paquetes de libros y manuales para padres. Este sistema le funcionó durante tres años y medio a Mariana Padilla y a su esposo, padres de Natalia, Karina y Andrés, de 10, cinco y dos años de edad.

Ventajas y desventajas

Las asociaciones y padres que abanderan este movimiento argumentan que gracias a la atención personalizada y la educación llevada a su propio ritmo, los niños adquieren conocimientos de acuerdo a sus habilidades y necesidades, que los lleva incluso a tener un mejor rendimiento y desempeño académico que los estudiantes del sistema escolarizado. Sin embargo, no existe evidencia o estudios científicos respecto al impacto que la escuela en casa ha tenido en las nuevas generaciones. En esto coincide el coordinador del Doctorado Interinstitucional de Educación del ITESO, Luis Felipe Gómez López.

Por otra parte, los detractores de este método siguen cuestionando la capacidad de socialización de los niños o la correcta preparación pedagógica de los padres. “Es muy difícil que los papas conozcan los contenidos de las distintas disciplinas para alcanzar un desarrollo armónico e integral de sus hijos, o que tengan el conocimiento pedagógico para enseñar adecuadamente”, subraya el especialista en educación, Luis Felipe Gómez.

Lo más cuestionado: la socialización

“En la escuela no sólo se aprende a leer y escribir, también se adquieren las habilidades sociales”, afirma Navarro Martínez. La ex directora del INEA en Jalisco, Angélica Pérez Plazola, opina que en el núcleo escolar “el niño aprende a compartir con sus compañeros, a formarse como ser integrado, por lo que es importante la convivencia y el saber comportarse en grupos, el escuchar otras opiniones, participar y respetar.”

“El aprendizaje es un acto de naturaleza social, cuando tienes un grupo restringido, aprendes de manera restringida”, afirma Gómez López. Así pues, los expertos concluyen que más allá de las cuestiones cognitivas adquiridas en la escuela, en ésta se aprenden las habilidades sociales necesarias para desarrollar la inteligencia interpersonal e intrapersonal.

Gómez López agrega que en el sistema escolarizado el menor aprende a tolerar la frustración, a establecer relaciones afectivas y ser competitivo, a defenderse y conocer puntos de vista distintos a los suyos. “Quizás estos niños puedan socializar en otros ámbitos y espacios, pero se trata de relaciones más esporádicas y controladas por adultos”.

Ante las críticas, los padres coinciden en que los encuentros con otras familias, la convivencia con la misma familia y las actividades extracurriculares sirven para suplir la red de relaciones que se teje en el sistema escolarizado. “Un salón de clases no representa la vida real, mis hijos interactúan muy bien con cualquier persona, van al mercado, al parque, a la Iglesia, conviven con sus hermanos y primos”, defiende Viviana González.

Las razones

El doctor en educación e investigador del ITESO, Luis Felipe Gómez López, explica que las principales razones por las que las familias mexicanas optan por educar académicamente a sus hijos en casa son por sus creencias religiosas, “esta tendencia viene de Estados Unidos, los misioneros protestantes que vienen al país han difundido esta modalidad”. Pero también hay familias que prefieren esta alternativa debido a las necesidades especiales de los niños, al descontento con el sistema y calidad educativa, o por cuestiones económicas.

Por su parte, la maestra en Sicología Educativa, Esperanza Navarro Martínez, agrega que los padres podrían también verse motivados a tomar esta decisión debido a las propias actividades profesionales que pueda tener un niño, por alguna enfermedad crónica, por miedo a la inseguridad y al crimen organizado o hasta para evitar el acoso escolar. Sin embargo, la sicóloga destaca que en el Laboratorio de Sicología y Educación Especial de la Universidad de Guadalajara han detectado que la principal razón para sacar a los niños del sistema escolarizado se atribuye a los problemas conductuales que éste pueda tener.

En pesos y centavos

El costo es uno de los atractivos para muchas familias. En lugar de los miles de pesos que puede costar un colegio privado, la familia González Arellano gastó $1,700 pesos por los dos menores para el año escolar en curso.

Acreditación de los estudios

El director de planeación del INEA explica que el Instituto puede certificar los conocimientos del niño o del joven a través del programa Escuela en Casa (para todas las edades) o del Modelo de Educación para la Vida y el Trabajo (sólo para primaria y niños entre 10 y 14 años).

La SEP y el INEA desconocen cuántas familias practican el modelo

En México no existe ninguna normativa que regule esta modalidad ni que establezca parámetros como el tipo de formación necesaria para los padres que ejercen esta función. Ni la Constitución ni la Ley General de Educación obligan a los niños a asistir a un centro escolar para educarse.

A pesar de que se desconocen datos estadísticos sobre niños que estudian en casa en el país o en Jalisco, reportes de prensa indican que cada día son más las familias mexicanas que se suman a esta modalidad educativa.

En Estados Unidos, de acuerdo a cifras oficiales, 1.5 millones de niños practicaban homeschooling en 2007. El Centro Nacional de Estadísticas Escolares de ese país indica que la cifra aumentó 75% desde 1999 hasta 2007. Según el estudio, el 36% de los encuestados señaló que educa a los hijos en casa para proveerles de instrucción moral o religiosa; el 21% lo hizo por preocupación por el entorno escolar, y el 17% por insatisfacción con la instrucción académica y sus métodos de escolarización. Las regulaciones gubernamentales varían en cada estado. En el caso de Washington, los niños son obligados a someterse anualmente a una evaluación con un profesor independiente.

Las regulaciones en otros países

España. La ley establece 10 años de escolaridad obligatoria para todos los alumnos. La Constitución señala que es obligatoria la educación, no la escolarización; los padres que optan por enseñar en casa se aferran a ese punto para exigir que se regule su opción.

Portugal. Se puede educar en casa sometiendo a los hijos a evaluaciones de la Administración a los cuatro, seis y nueve años.

Francia. Está permitido, pero la Administración hace controles cada año.

Italia. El que quiera educar a sus hijos en casa debe demostrar que tiene capacidad técnica y económica para ejercer de profesor e informar cada año a las autoridades.

Reino Unido. La ley deja abierta la puerta, pues dice que los padres deben facilitar la educación de sus hijos a tiempo completo en una escuela “o de otra manera”.

Alemania. El modelo se ha ilegalizado e incluso se persigue activa y agresivamente la educación en el hogar.

Fuente: El País