Sin diagnóstico y tarde, programas contra el acoso escolar: expertos


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Laura Poy Solano
Periódico La Jornada
Lunes 12 de enero de 2015, p. 35

La agresión en las aulas no es un problema individual, sino colectivo, aseguran

Las acciones no toman en cuenta las causas la violencia, pues ésta no es resultado de falta de control emocional, sino de un contexto que influye en el plantel y de prácticas autoritarias, alertan Con actividades como la elaboración de un termómetro de las emociones, aplicar reglas al revés o jugar a los detectives para identificar puntos de riesgo de acoso o bullying en la escuela, la Secretaría de Educación Pública (SEP) busca promover la convivencia y la resolución pacífica de conflictos en primarias de tiempo completo, estrategia cuestionada por expertos en la materia.

Profesores y especialistas alertaron que la dependencia federal llega demasiado tarde y sin un diagnóstico. Se aplican programas y acciones, dijeron, que no toman en cuenta las causas de la violencia escolar. Nashieli Ramírez, experta en violencia e infancia, alerta que los conflictos que se generan en las aulas y patios escolares de todo el país no son un problema individual, sino colectivo. No podemos reducirlo a un tema de autocontrol emocional.

Diseñado como parte de las medidas para abatir la violencia escolar, lanzadas por la SEP en mayo pasado, el Proyecto en Favor de la Convivencia Escolar (PACE) debía aplicarse en los salones de clase de tercer grado de primarias de tiempo completo desde noviembre pasado.

Dos meses perdidos

Sin embargo, directores y docentes frente a grupo indicaron que se está echando a andar en enero, es decir, se han perdido casi dos meses. La instrucción durante el consejo técnico escolar fue realizar adecuaciones en las sesiones y dedicar un mes y no un bimestre al tema de la autoestima.

Francisco Bravo, director de escuela de tiempo completo y profesor con más de 25 años de experiencia, destacó que nuevamente se aplica un programa en el que nunca se nos toma en cuenta. Se da por sentado que los niños tienen las herramientas para dominar el manejo de las emociones de forma asertiva, cuando lo que vemos de forma cotidiana en el aula es la creciente violencia a la que están expuestos en la casa o la calle.

Agregó que la SEP impone una visión en la que pareciera que la violencia escolar apareció de pronto en nuestras aulas y ahora debemos enfrentarla tanto alumnos como docentes. No se analiza por qué llegamos a estos grados de agresión.

La SEP, informó, distribuyó materiales de apoyo para estudiantes y maestros. A los educandos de tercer grado se les entregó un cuaderno de actividades y a los profesores una guía.

En ellos se incluyen seis temas que permiten favorecer una convivencia escolar inclusiva, pacífica y democrática por medio de actividades de carácter reflexivo, dialógico y vivencial, orientada a la prevención de la violencia escolar, de acuerdo con los objetivos planteados por la dependencia. Los ejes incluyen autoestima, manejo de las emociones, convivencia, construcción de reglas democráticas, manejo y resolución de conflictos y participación de las familias.

Como parte de los ejercicios que los alumnos deberán desarrollar una vez a la semana durante una hora, se incluyen actividades como dibujar un termómetro de sus emociones, a fin de poder reconocerlas y controlarlas.

A menores de entre ocho y nueve años se les solicita identificar distintos grados de control: verde si pueden controlar sus emociones, amarillo si alguna de éstas modifica una conducta habitual, anaranjado si su conducta puede ser violenta al no contar con los recursos adecuados para controlar una emoción y rojo cuando han perdido por completo el control.

En el plan para mejorar sus emociones, la SEP les recomienda que si su estado de ánimo está en rojo o amarillo, piensen en algo que harían para regular la intensidad de la emoción y regresar al verde. Piensa dos acciones para regular tus emociones. Por ejemplo, respirar profundo, caminar un poco para distraerte o descansar unos minutos.

Ramírez, coordinadora general de Ririki Intervención Social y especialista en violencia e infancia, señaló que el gran problema con este tipo de enfoques es que reduce el tema de la convivencia y la resolución no violenta de los conflictos a una cuestión individual.

Es una visión miope, dijo, porque niños tan pequeños aprenden de lo que ven en su entorno, no de lo que leen. Y cuando planteas una serie de ejercicios como éstos, lo que ellos van a confrontar es lo que está pasando en su realidad, que es discriminatoria, autoritaria y con mucha violencia, y no con el ideal que se les pide alcanzar”.

Historia de fracaso

Roberto González Villarreal, profesor-investigador de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y experto en violencia y conflictos escolares, destacó que una diferencia central con el enfoque que propone la SEP es que se habla de violencia escolar cuando en realidad deberíamos reconocer que se trata de distintas violencias que confluyen en la escuela: desde aquella que se genera en las calles por el narcotráfico y el creciente consumo de drogas ilícitas, hasta la explotación laboral de padres y maestros, el porrismo o una disciplina escolar autoritaria y violenta.

Desde 1998, indicó, hay una historia de fracaso de las estrategias de las autoridades educativas para combatir este fenómeno, como Mochila Segura y Escuela Segura, que en los hechos se convirtieron en nuevos mecanismos de control de los alumnos.

Autor del libro La violencia escolar. Una historia del presente, González Villarreal indicó que de acuerdo con resultados de sus investigaciones, tenemos un registro pormenorizado de cientos de acciones para atender la violencia escolar, que incluye desde comprar batas para que los alumnos acudan a la clase de química o aplicar campañas contra la automedicación, es decir, los programas sirvieron para realizar acciones que nada tienen que ver con la violencia escolar.

Sin un diagnóstico serio, indicó, se opta por la política del avestruz, porque no se quieren ver los problemas del contexto escolar y cómo inciden en la violencia en la escuela.

El fenómeno del acoso escolar se focalizó en el agresor o el agredido, pero no se quiere hablar de la permisividad que hay en la escuela sobre estos hechos, es decir, el foco de atención son aquellos que participan de forma pasiva, los que toleran la agresión. Es un problema de discriminación.

En el PACE, consideró, hay una visión muy atrasada de la violencia que estuvo de moda a principios de los años 90 del siglo pasado, y que considera que las agresiones en que incurren los niños tiene que ver con el escaso control de sus emociones. Pero la violencia no es resultado de la falta de control emocional, sino de un contexto que influye en la escuela y de prácticas autoritarias.